Mi Escuelita … porque en ella construyo mi lección
Anteriormente hemos comentado sobre algunas de las ideologías (por ejemplo, la perspectiva de género y el feminismo radical bajo los lemas de “diversidad” y “equidad”) que estarían probablemente dirigiendo el Plan Decenal del sistema de educación pública de aprobarse el P. de la C. 1032. Nuestras conclusiones se basan tanto en el lenguaje del propio proyecto como en la naturaleza de muchas de las organizaciones que lo respaldan.Hoy hablamos de otra ideología que también subyace el Proyecto: el constructivismo. ¿La prueba? La misma: el lenguaje del propio Proyecto y la misión de varias de las organizaciones[*] que lo respaldan.
Entre los ejes temáticos para el Plan Decenal se encuentran los siguientes:
“Centralidad y protagonismo del estudiante en su proceso de formación.”
“Integración de agentes educativos de los diversos sectores de la sociedad.”
“Currículo y pedagogía transformadora y pertinente para el desarrollo del estudiante como aprendiz, comunicador efectivo, emprendedor, ser ético y miembro activo de diversas comunidades, con las destrezas para la autogestión y el desarrollo solidario.”
“Transformación de los espacios y ambientes de aprendizaje.”
Aunque suenen bien, los anteriores son algunos de los términos clave del constructivismo, ideología que ha sido objeto de innumerables y justificadas críticas. Estudios confiables que comparan los resultados académicos del constructivismo y la enseñanza directa han concluido que la última es superior.El constructivismo insiste en que “el niño construye su propio conocimiento; el maestro es simplemente un facilitador.” ¿Puede un estudiante construir por sí mismo que 1 + 1 = 2, o la ecuación cuadrática, y los símbolos de dichas ecuaciones? ¿Puede construir por sí mismo el conocimiento del inglés? ¿Leer y escribir? ¿Datos históricos, diagramas biológicos, reglas gramaticales? El constructivismo ha demostrado ser ineficaz en remediar, y menos aún resolver, los problemas de base de los sistemas educativos. El “pensamiento crítico” sin algún dominio de los contenidos de las disciplinas se convierte en puro ping pong de opiniones sin que se llegue a conclusión alguna.
Los estudiantes sólo pueden hacer conexiones y proseguir un aprendizaje de por vida si tienen unos conocimientos básicos tales como el vocabulario, las teorías, los criterios, los métodos y problemas propios de las disciplinas. No hay tal cosa como unas competencias de liderazgo, solución de problemas, o toma de decisiones en sentido abstracto. Afirmar lo contrario trivializa y confunde. Los sistemas educativos mejores a nivel mundial son aquéllos en los que hay unos estándares académicos de excelencia y rigurosidad.
En nuestro País, muchos estudiantes llegan al nivel universitario con serias deficiencias en las competencias básicas del español y el inglés (hablar, escribir, leer, interpretar, analizar). Su nivel de razonamiento lógico y matemático es también, con frecuencia, inadecuado. ¿Cómo el PC 1032 atiende las raíces de esta situación? Echamos de menos el compromiso con la rigurosidad y excelencia académica en el PC 1032.
Los alumnos deben estudiar tanto las materias que disfruten, como otras que se les dificulten o no sean de su agrado, pero que son necesarias en su formación personal y profesional. Es una falacia pintar toda “educación tradicional” como autoritaria o aburrida. Por el contrario, bien entendida e implantada, es más retante e interesante que simplemente el entretenimiento constante o la procesión de opiniones sin fundamento. Un currículo de excelencia no se hace mediante oferta y demanda como si los estudiantes fueran clientes a los que hay que complacer, aun cuando esto no sea lo mejor para ellos.
Además, el constructivismo es una ideología que hace al sistema educativo vulnerable a que intereses particulares se impongan. Cuando se carece de estándares o criterios firmes, y hasta se sospecha de que unos hechos básicos sean reales (como la identidad sexual), el sistema se encuentra a expensas de la manipulación y la indoctrinación. Si el propósito de la escuela es primordialmente la socialización de los ciudadanos, nuestro sistema podría desembocar en leyes que penalicen la educación en casa (“homeshooling”) como ya sucede en varios países (por ejemplo, Alemania) con consecuencias alarmantes.
Si, por otro lado, se desea un “sistema educativo hacia la autonomía, la agilidad, la eficiencia y la eficacia de la comunidad escolar” (P. de la C. 1032, pág. 2), ya existe el marco legal para llevarlo a cabo. La Ley Orgánica del Departamento de Educación admite la autonomía. Lo que falta es la fuerza de voluntad para implantar los mecanismos disponibles. ¿Cómo logra más “agilidad, eficiencia y eficacia” añadir las capas organizacionales que contempla el PC 1032 (Foros Ciudadanos, Asambleas Comunitarias, Mesas Institucionales, una Comisión Transectorial compuesta por 33 miembros y una Asamblea General con 33 miembros de la Comisión Transectorial, 31 representantes del interés ciudadano y 93 delegados sectoriales)? ¿Cómo logra más “agilidad, eficiencia y eficacia” un Plan Decenal de Educación? ¿Es la “construcción colectiva del plan educativo” (P. de la C. 1032, pág. 4) una forma ágil, eficiente y eficaz de formular políticas educativas? Que el sistema educativo se haga vulnerable a la influencia de grupos activistas de interés con agendas contrarias al bienestar de los estudiantes atenta contra la autonomía y la eficacia educativa. ¿No es una mejor inversión para nuestro Pueblo que los $2.56 millones, más $360,000 anuales, que requiere el Plan Decenal se utilicen para fortalecer la enseñanza de las disciplinas medulares y retener los mejores maestros?
¿Recuerdas la tonada que cantabas en la niñez? “Mi escuelita, yo la quiero con amor … porque en ella es que aprendo la lección.” Nadie se ha convertido en músico (escritor, mecánico, cantante, arquitecto, doctora, abogada, etc.) destacado mediante el producto de un alegado “consenso” de grupos “transectoriales” ni porque se sintiera el “centro” de una “pedagogía transformadora”. Lo ha logrado gracias al estudio de la materia, su disciplina, su práctica, y la enseñanza de maestros dedicados y competentes. Ojalá que el Gobernador y los Legisladores aprendan esta humilde y sabia lección.



